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El ataque del sábado 10 de octubre de 2026 contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad, causó 12 muertos y 309 heridos, según el balance comunicado el domingo 11 por la autoridad saudí de aviación civil. El organismo suspendió las salidas y llegadas para evaluar los daños y comprobar la seguridad de las instalaciones. Associated Press informó de vuelos desviados y de que la interrupción continuó durante el domingo. Entre los fallecidos había un ciudadano estadounidense. El presidente Donald Trump dijo que estudiaba si Estados Unidos participaría en los bombardeos saudíes contra los hutíes.
Las víctimas y los vuelos
La autoridad saudí de aviación civil detalló que cuatro de los fallecidos eran ciudadanos saudíes y ocho, residentes extranjeros. Entre estos últimos había dos personas de Bangladés y una de cada uno de estos lugares: Estados Unidos, Egipto, Jordania, Siria, Palestina y Sudán. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó la muerte del ciudadano de su país y condenó el ataque.
Los heridos recibían atención hospitalaria y algunos se encontraban en estado crítico, según Associated Press y Saudi Gazette. La autoridad de aviación confirmó daños materiales y dijo que seguía evaluando su alcance. Citó esa evaluación y las comprobaciones de seguridad como razones para suspender temporalmente las operaciones.
Associated Press informó de vuelos desviados. Los datos de seguimiento de vuelos citados por la agencia indicaban que el cierre continuaba durante el domingo 11, pero no fijaban una hora confirmada de reapertura. Varias compañías ya habían interrumpido sus servicios a Riad durante la semana, según la información de Associated Press distribuida por CBS.
Una alerta anterior al ataque
Antes del ataque del sábado, la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea había revisado, el viernes 9 de octubre, su aviso sobre el espacio aéreo de Arabia Saudí. El organismo describió riesgos para las aeronaves en tierra, durante el despegue y en el aterrizaje. También advirtió de los peligros asociados a las interceptaciones y a la caída de restos.
La agencia europea recomendó evitar determinadas zonas y extremar la cautela en el resto del espacio aéreo afectado. El aviso precedió al ataque de Riad. Después, la autoridad saudí vinculó la suspensión de las operaciones del aeropuerto a la evaluación de los daños y a las comprobaciones de seguridad de las instalaciones.
La alerta aérea y las interrupciones de vuelos eran anteriores al ataque del sábado. La coalición encabezada por Arabia Saudí atribuyó ese ataque a los hutíes de Yemen.
La acusación contra los hutíes
Turki al Maliki, portavoz de la coalición, anunció una respuesta conforme al derecho internacional humanitario. También sostuvo que el ataque constituía un presunto crimen de guerra. Tanto la atribución de la autoría a los hutíes como esa calificación son afirmaciones de la coalición; la segunda no es una resolución judicial.
Las informaciones sobre la posición hutí recogen un matiz. CBS indicó que el grupo no había reivindicado formalmente la responsabilidad por el ataque del sábado, y Associated Press señaló que no hubo una declaración inmediata. Al Jazeera, en cambio, recogió una publicación en X del responsable de la oficina mediática hutí en la que afirmaba que el grupo había «cerrado» el aeropuerto de Riad. El mensaje aludía al cierre, pero no respondía expresamente a la acusación concreta de la coalición sobre el ataque que causó las víctimas.
Los hutíes sí habían reivindicado ataques anteriores contra el mismo aeropuerto durante esa semana, según Associated Press y CBS. Esas reivindicaciones correspondían a episodios previos al del sábado y no demuestran la autoría del ataque del 10 de octubre.
Washington y la ONU
En Washington, además de la condena expresada por Rubio tras confirmar la muerte de un estadounidense, Trump dijo el sábado que estudiaba la posibilidad de que Estados Unidos participara en los bombardeos saudíes contra los hutíes. En las declaraciones recogidas por Associated Press y CBS no anunció una decisión ni una operación estadounidense derivada de esa posibilidad.
El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, condenó los ataques contra aeropuertos civiles saudíes y pidió a los hutíes que cesaran esas acciones. Advirtió también de sus consecuencias para la seguridad regional y los esfuerzos de paz, según Al Jazeera y EFE. Su advertencia se refería a una escalada con efectos más allá de la actividad del aeropuerto de Riad.
El secretario general de la ONU también condenó el ataque contra el aeropuerto de Riad y reclamó el fin de las agresiones contra civiles e instalaciones civiles, de acuerdo con Al Jazeera. La autoridad saudí seguía evaluando los daños y la seguridad del aeropuerto, y los datos de seguimiento de vuelos citados por Associated Press no establecían cuándo se reanudarían las operaciones.