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El anuncio de Donald Trump sobre un posible suministro ruso de diésel no confirma que se hayan acordado ventas o entregas. La licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Tesoro estadounidense, permite ciertas operaciones con ese combustible hasta el 7 de abril de 2027. No identifica compradores ni establece un calendario de cargamentos. Por ahora, no permite determinar cómo afectaría el anuncio a los consumidores o a la política de sanciones.
Trump hizo el anuncio el 9 de octubre de 2026, tras hablar con Vladímir Putin. El presidente ruso afirmó que Rusia estaba dispuesta a suministrar petróleo y productos petrolíferos a los mercados estadounidense y mundial, según Reuters. La declaración expresa la posición de Moscú, pero no confirma contratos de venta de diésel. La licencia de OFAC tampoco acredita ventas: delimita qué transacciones permiten las normas estadounidenses.
Qué autoriza Washington
La Licencia General 135 permite, hasta la fecha límite indicada, determinadas operaciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso, incluida su importación a Estados Unidos. Se limita a ese combustible y a las operaciones descritas en el documento. No autoriza de forma general el comercio con Rusia ni elimina todas las sanciones contra el país.
Que Washington permita una operación no demuestra que haya comprador, que se haya acordado un precio o que vaya a llegar un cargamento. La licencia no concreta esos términos ni fija volúmenes de entrega. El anuncio político y la autorización regulatoria abren una vía legal para ciertas transacciones, pero no acreditan que ya se haya producido un suministro.
La oferta también depende de la capacidad de Rusia para producir y exportar el combustible. Axios informó en julio de restricciones rusas a las exportaciones de diésel y de daños en infraestructura petrolera, incluidas refinerías, por ataques ucranianos. Esa información describe problemas anteriores, pero no precisa la capacidad actual de producción o exportación. La licencia estadounidense tampoco aporta esos datos.
El efecto en los precios aún no se conoce
Trump presentó la reducción de los costes del combustible para agricultores, ganaderos y transportistas como una prioridad, según Associated Press. Esa es la finalidad que atribuyó al anuncio. Sin datos sobre operaciones, precios o volúmenes vendidos, no consta que el diésel vaya a abaratarse ni cuánto podría bajar su coste. La licencia regula transacciones, pero no calcula su efecto en el mercado.
Putin sostuvo que el suministro tendría un efecto positivo en la economía mundial, según Associated Press. Volodímir Zelenski planteó lo contrario: afirmó que permitir las exportaciones aportaría fondos a Moscú para prolongar la guerra. Es una crítica política, no una estimación de los ingresos que generarían las ventas. Sin conocer el precio ni el volumen de operaciones concretas, tampoco se puede calcular cuánto ingresaría Rusia o qué parte recibiría el Estado.
Zelenski dijo que habría aceptado aliviar las sanciones energéticas si formaban parte de un acuerdo recíproco para detener durante el invierno los ataques contra instalaciones energéticas, según Axios. También calificó de débil la decisión y cuestionó que Trump anunciara el entendimiento con Putin mientras enviados estadounidenses se reunían con la delegación ucraniana. Su objeción enmarca el anuncio en la negociación sobre la guerra y las sanciones. La licencia, que no incluye públicamente esa condición de reciprocidad, mantiene el alcance establecido en su texto.
La decisión también recibió críticas en el Congreso estadounidense. Los senadores Chuck Schumer, Jeanne Shaheen y Elizabeth Warren sostuvieron, según Associated Press, que contradice la presión para reducir los ingresos rusos. Su valoración coincide con la preocupación de Zelenski por los fondos que Moscú podría obtener, aunque ninguna de esas declaraciones cuantifica ingresos de ventas concretas.
OFAC confirma que ciertas operaciones con diésel ruso quedan autorizadas temporalmente. Trump anunció que Rusia está dispuesta a suministrarlo, pero no confirmó que haya cargamentos acordados. Sin datos sobre compradores, precios y entregas, no se conocen los efectos en los costes del combustible ni los posibles ingresos rusos.