Vivienda · Información documentada

La vivienda libre sube un 12,2% interanual en el segundo trimestre y un 3,4% trimestral

La vivienda usada sube más que la nueva. El Banco de España relaciona las dificultades de acceso con el desequilibrio entre hogares y viviendas y con una evolución de los precios superior a la de las rentas.

Entrada de una delegación del Instituto Nacional de Estadística, con el rótulo de la institución sobre la fachada.
Entrada de una delegación del Instituto Nacional de Estadística, con el rótulo de la institución sobre la fachada. Arturo Francisco Barbero · CC BY-SA 4.0Imagen de archivo. No corresponde necesariamente a los hechos descritos. · Origen

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La vivienda libre subió un 12,2% interanual en el segundo trimestre de 2026 y un 3,4% respecto al trimestre anterior, según el Índice de Precios de Vivienda (IPV) del Instituto Nacional de Estadística (INE). El ritmo anual se moderó siete décimas frente al primer trimestre, pero los precios volvieron a aumentar en la comparación más reciente.

El encarecimiento anual pierde intensidad, pero el precio sigue subiendo a corto plazo. Además, el aumento fue más acusado en la vivienda usada que en la nueva, con diferencias también entre territorios.

La tasa anual baja, pero los precios siguen al alza

El 12,2% interanual del segundo trimestre fue siete décimas inferior al 12,9% registrado entre enero y marzo. En la comparación trimestral, el avance pasó del 3,5% al 3,4%, una décima menos. Ambas tasas siguen siendo positivas: la moderación del ritmo anual no equivale a una bajada de los precios.

El aumento fue generalizado. Todas las comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas registraron tasas anuales positivas. Navarra fue la única que quedó por debajo del 10%, con un 9,5%.

Ceuta encabezó la subida, con un 15,2%, seguida de Asturias, con un 15%; Castilla y León, con un 14,8%, y Aragón, con un 14,6%. Navarra, País Vasco y Cataluña quedaron por debajo de la media nacional; Ceuta, Asturias, Castilla y León y Aragón quedaron por encima.

La media del 12,2% no refleja la intensidad del encarecimiento en cada lugar. Esa diferencia territorial importa porque el dato nacional no describe por igual la situación de todos los hogares.

La vivienda usada marca la diferencia

La segunda mano aumentó un 12,9% interanual en el segundo trimestre, frente al 7,4% de la vivienda nueva. También avanzó más en la comparación trimestral: un 3,7%, frente al 1% de la obra nueva.

El Banco de España ha descrito este comportamiento en un escenario en el que la oferta de vivienda nueva es limitada frente a la demanda y se utilizan más viviendas ya construidas para absorberla. El organismo también ha señalado que la contribución de la vivienda nueva a la oferta agregada ha sido limitada.

Ese diagnóstico ayuda a situar la diferencia entre ambos segmentos, pero no demuestra que haya una sola causa. El índice registra la evolución de los precios de compraventa; por sí solo no separa el efecto de la oferta, la demanda, la financiación, la demografía u otros factores.

Una estimación de 750.000 viviendas

En su Informe Anual 2025, el Banco de España calculó un diferencial acumulado cercano a 750.000 viviendas entre 2021 y 2025 al comparar la creación neta de hogares con la producción residencial terminada. Se trata de una estimación del desajuste entre esas magnitudes, no de un recuento directo de viviendas disponibles: la cifra no describe por sí misma cuántas viviendas están vacías ni cómo se distribuye la brecha en cada territorio.

El mismo organismo sitúa las mayores dificultades de acceso en las grandes áreas urbanas y entre los hogares con menores ingresos, en particular los jóvenes y la población de origen extranjero. Según su diagnóstico, los precios han crecido más que las rentas de los hogares, lo que ha elevado el esfuerzo necesario para comprar.

La cifra nacional del IPV no permite convertir ese diagnóstico en un umbral único de ingresos o ahorro. El resultado depende del territorio, del tipo de vivienda, de la renta y de las condiciones de financiación. Las tasas publicadas por el INE muestran diferencias entre zonas y entre viviendas nuevas y usadas.

Qué mide el IPV y qué no

El IPV es una estadística trimestral sobre los precios de compraventa de vivienda libre, tanto nueva como usada. Sus resultados permiten comparar el segundo trimestre con el anterior y con el mismo periodo de 2025, además de observar diferencias territoriales y por tipo de vivienda.

El índice no mide directamente los alquileres, las rentas de los hogares, el ahorro disponible ni el número de personas que no pueden acceder a una vivienda. Por eso, el 12,2% describe el encarecimiento medio de las operaciones de compraventa, pero no el esfuerzo de cada comprador.

En el segundo trimestre, la subida interanual perdió algo de fuerza, pero los precios avanzaron un 3,4% en tres meses. La vivienda usada registró el mayor incremento. El Banco de España vincula los problemas de acceso a un desajuste acumulado entre hogares y viviendas y a una evolución de los precios más rápida que la de las rentas. El IPV mide la subida; para valorar su alcance social hay que combinarlo con esos indicadores adicionales.

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