En cumplimiento del Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, declaramos que en la redacción o edición de este artículo pueden haberse utilizado sistemas de inteligencia artificial generativa.
Al cierre del lunes 7 de septiembre, las votaciones de los centros de Airbus no habían resuelto la continuidad de la huelga indefinida. En ellas se decidía si se pausaban provisionalmente los paros; la aceptación definitiva de la propuesta negociada quedaba para un referéndum posterior de toda la plantilla. El resultado de Getafe apuntó a la continuidad de las movilizaciones, pero el recuento conjunto seguía pendiente.
Una votación dividida por centros
UGT FICA informó de que Cádiz, Tablada e Illescas habían votado a favor de suspender temporalmente la huelga. Albacete había respaldado esa opción el viernes anterior. En Getafe se impuso la posición contraria, aunque por un margen estrecho.
Los porcentajes difundidos por UGT FICA y recogidos por Cinco Días situaron el voto contrario a pausar los paros en el 46,2%, frente al 45,4% favorable. El 8,4% se abstuvo. La diferencia entre las dos opciones principales fue, por tanto, de ocho décimas.
San Pablo, en Sevilla, no pudo completar la consulta el lunes por problemas técnicos. Europa Press informó de que estaba previsto repetirla al día siguiente. Hasta que se celebrase esa votación, faltaba una de las posiciones que debían incorporarse al recuento anunciado.
Según Europa Press, el procedimiento consistía en sumar los resultados de las asambleas para adoptar una decisión sobre el conjunto de la plantilla. Las informaciones publicadas no detallaban el criterio de ponderación ni habían comunicado todavía un resultado estatal. Los porcentajes de Getafe permiten medir la división en ese centro, pero no reconstruir por sí solos la decisión de toda Airbus España.
La huelga indefinida había comenzado el 25 de agosto. La votación de los centros afectaba al desarrollo inmediato del conflicto, pero no cerraba la negociación ni determinaba por sí misma si la propuesta laboral sería aceptada.
Dos consultas con efectos distintos
La pregunta sometida a las plantillas en los centros era si estaban de acuerdo con pausar provisionalmente la convocatoria de huelga. La aprobación definitiva de las condiciones negociadas con Airbus quedaba para una votación posterior.
El paso posterior previsto era un referéndum vinculante de toda la plantilla durante septiembre, aunque la fecha aún no estaba fijada. Esa consulta debía decidir sobre el contenido de la propuesta. La suspensión temporal de los paros podía interrumpir las medidas de presión, pero no equivalía a ratificar el principio de acuerdo.
La diferencia era relevante para interpretar los resultados. Que un centro apoyase la pausa no significaba que sus trabajadores hubieran aprobado ya el pacto laboral; del mismo modo, que Getafe votase mantener la huelga no resolvía por sí solo el resultado conjunto ni sustituía al referéndum posterior.
Qué incluía la propuesta
Airbus presentó el viernes 4 de septiembre una propuesta de entendimiento alcanzada tras la mediación del Ministerio de Industria. La información difundida sobre el texto vinculaba la evolución salarial al IPC real y contemplaba recuperar progresivamente, hasta 2029, un 7,95% de poder adquisitivo distribuido en cuatro años. Las fuentes citadas no ofrecían un desglose anual del porcentaje, por lo que no puede precisarse cuánto correspondería a cada ejercicio.
El documento también contemplaba mantener la política vigente de trabajo a distancia y respetar los acuerdos individuales de teletrabajo. Entre los demás asuntos incluidos figuraban vacaciones, comedor, absentismo, flexibilidad y carga de trabajo. El proyecto Bromo también figuraba entre los puntos mencionados en la información sobre la oferta, aunque su papel concreto no quedaba explicado y no era necesario para entender el estado de la negociación.
Estos contenidos formaban parte de la propuesta sometida a la consideración de las plantillas. La aprobación de una pausa en varios centros solo afectaba a la huelga en ese momento; la decisión sobre las condiciones laborales debía producirse en la consulta estatal anunciada para septiembre.
Una discrepancia sobre quién respaldaba el texto
Airbus presentó la propuesta como alcanzada con ATP, CCOO, SIPA y UGT. UGT negó haber firmado un acuerdo o un preacuerdo con la compañía y sostuvo que cualquier propuesta debía debatirse en las asambleas y someterse después a la decisión de la plantilla.
La discrepancia impedía describir el respaldo sindical como un apoyo unánime. Airbus incluía al sindicato en la relación de organizaciones vinculadas a la propuesta, mientras que UGT rechazaba que hubiese suscrito un acuerdo. Esa diferencia debía mantenerse separada de los resultados de las votaciones, que medían la posición de las plantillas sobre la pausa de la huelga.
El centro con más trabajadores
Las cifras difundidas por Airbus y por Cinco Días situaban en más de 14.000 los empleados de la compañía en España y en unos 9.000 los de Getafe. Esas magnitudes ayudan a situar el peso del centro madrileño dentro de la estructura española, pero no permiten calcular el resultado global sin conocer el método de agregación y el número de votos emitidos en cada instalación.
Airbus había advertido de que la prolongación de los paros podía afectar a la continuidad de la actividad y a la relación con sus clientes. Se trataba de una advertencia de la empresa, no de una medición independiente del efecto de la huelga. Durante la mediación, el ministro de Industria, Jordi Hereu, vinculó la salida del conflicto con la competitividad y la viabilidad industrial de Airbus España; el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, habló de estabilidad industrial y protección del empleo.
Al terminar el lunes, aún faltaba completar la consulta de San Pablo y comunicar el recuento conjunto sobre la suspensión provisional de la huelga. Aun así, ese resultado no habría resuelto la ratificación del principio de acuerdo, que quedaba pendiente del referéndum estatal.