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En España, los resultados de PISA 2025 muestran una paradoja: la distancia socioeconómica en lectura se reduce, pero el alumnado con menos recursos también obtiene peores resultados. La brecha se estrecha porque la caída es más pronunciada entre quienes partían de una posición favorable, no porque avance el grupo desfavorecido.
El análisis de EsadeEcPol y Save the Children compara los microdatos de PISA 2025 y 2022. Su lectura de los resultados coincide con la advertencia de la OCDE: una distancia menor entre grupos no basta para concluir que haya más aprendizaje o una mejora completa de la equidad.
La brecha se cierra por arriba
El 25% del alumnado con mejor situación socioeconómica pierde 33 puntos en lectura respecto a 2022. El 25% con menos recursos retrocede 15,1 puntos. Los cuartiles reúnen a cuatro grupos de igual tamaño ordenados por nivel socioeconómico.
La diferencia de rendimiento entre ambos grupos se reduce porque el descenso del cuartil favorecido es mayor. Pero el dato del grupo desfavorecido sigue siendo negativo: sus resultados también empeoran frente a la edición anterior. El análisis presenta esta evolución como una convergencia a la baja.
La OCDE advierte de que una menor asociación entre origen social y rendimiento no constituye por sí sola un resultado deseable. La reducción de la brecha puede producirse porque retroceden los estudiantes con mejores resultados, sin que mejoren quienes parten de una situación más vulnerable. Esa es la diferencia entre una mejora relativa de la distancia y una mejora del aprendizaje.
Un descenso general que no se reparte igual
El retroceso también se ve en las puntuaciones nacionales. España obtiene 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, en los tres casos por debajo de la media de la OCDE. Según la OCDE, entre 2022 y 2025 se producen descensos estadísticamente significativos en lectura y matemáticas, mientras ciencias permanece aproximadamente en el mismo nivel.
El análisis incorpora además una comparación con el alumnado situado en el 10% inferior de la distribución socioeconómica. Según ese informe, ese decil pierde 10,6 puntos en lectura en España, mientras el grupo equivalente de la OCDE presenta una variación negativa de 0,6 puntos. Esta comparación utiliza deciles, no los cuartiles empleados para medir la diferencia de 33 y 15,1 puntos.
Son grupos distintos y, por tanto, no se están comparando exactamente los mismos segmentos. En ambos casos, sin embargo, el resultado apunta a la necesidad de leer la evolución de la brecha junto con la puntuación de cada segmento. Una distancia menor puede ocultar pérdidas de rendimiento en los dos extremos.
El desglose territorial introduce otra cautela. El análisis trabaja con dieciséis comunidades autónomas y señala que en quince de ellas retroceden los cuatro cuartiles socioeconómicos. Cataluña no presenta resultados separados, de modo que el recuento no permite una comparación completa de las diecisiete comunidades.
La repetición amplía la desigualdad escolar
La repetición de curso presenta una diferencia social marcada. El 22% del alumnado español de 15 años ha repetido al menos una vez, frente al 9,8% de media de la OCDE. Dentro de España, la tasa ronda el 7% en el cuartil socioeconómico alto y alcanza el 40% en el bajo.
El informe estima además que, a igualdad de competencias, el alumnado del cuartil con menos recursos tiene alrededor de cinco veces más probabilidades de haber repetido que el del cuartil superior. El indicador no sustituye a las puntuaciones de PISA, pero muestra que la desigualdad socioeconómica aparece también en las trayectorias escolares.
La relación entre origen social y repetición no se presenta aquí como una explicación individual de cada caso. El dato compara grupos y probabilidades; su alcance es describir una desigualdad estadística asociada al nivel socioeconómico.
Las propuestas apuntan a la prevención
El informe de EsadeEcPol y Save the Children propone intervenir antes de que las desventajas se acumulen. Entre sus medidas figuran tutorías individualizadas o en grupos reducidos, refuerzo en lectoescritura y matemáticas, más apoyo para los centros de alta complejidad y una revisión de las prácticas de evaluación y repetición.
También reclama facilitar al alumnado vulnerable el acceso a la educación infantil de 0 a 3 años, las becas, el comedor y el transporte. Las propuestas trasladan la discusión desde el resultado agregado de la brecha hacia las condiciones que pueden sostener o corregir las diferencias entre grupos.
En lectura, la distancia socioeconómica se reduce en un contexto de retroceso de ambos cuartiles. La mejora de un indicador relativo no permite presentar por sí sola una mejora completa de la equidad.
