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La Junta de Andalucía presentó el 7 de septiembre de 2026 el gemelo digital de la Alhambra, una plataforma que combina sensores, una representación tridimensional e inteligencia artificial. La presentación se produjo después de varios terremotos recientes en Granada y su área metropolitana, registrados por el Instituto Geográfico Nacional.
El episodio sísmico fue la primera ocasión en que se mostró una herramienta pensada para seguir el estado del monumento, estudiar situaciones de emergencia y ampliar el acceso digital a espacios patrimoniales. La Junta sostiene que el sistema se utilizó durante esos movimientos para comparar los desplazamientos de los visitantes con las previsiones de un simulador de evacuación.
Qué registró el sistema, según la Junta
Según la institución, los sensores de afluencia siguieron los flujos de visitantes en zonas como los Palacios Nazaríes y la Puerta de la Justicia. Esos registros se contrastaron con las predicciones de un simulador dinámico de evacuaciones.
La Junta afirma que los mapas de calor y otros indicadores mostraron una coincidencia entre los movimientos observados y los patrones previstos. También sitúa el desplazamiento hacia espacios abiertos, entre ellos la Plaza de los Aljibes, dentro de esas rutas. La misma versión sostiene que las áreas consideradas críticas quedaron totalmente desalojadas.
Estas conclusiones se presentan aquí como afirmaciones de la Junta. La información difundida documenta la comparación entre los flujos registrados y el modelo, así como el resultado que la institución atribuye a ese contraste; no convierte esa lectura en una medición independiente del artículo.
La plataforma tiene además una función estructural. La Junta la describe como un sistema capaz de analizar de forma continuada el comportamiento del conjunto durante los temblores y después de ellos, reunir mediciones y señalar posibles anomalías. Las capacidades comunicadas se refieren al seguimiento del monumento, la simulación y la conservación predictiva.
Una representación conectada al monumento
El proyecto se llama Alhambra Living Lab. Su representación tridimensional integra información captada por sensores y permite observar, según sus promotores, variables relacionadas con la estructura, el ambiente y el uso del recinto.
El despliegue suma 62 dispositivos. El desglose es de 39 equipos destinados a registrar afluencias, siete para el control estructural y 16 para la monitorización ambiental. Estos últimos siguen variables como la calidad del aire, el suelo, el ruido y las partículas en suspensión.
Los gestores pueden consultar el estado de distintas zonas mediante indicadores gráficos. La Junta atribuye a esos indicadores la identificación de incidencias y la planificación de actuaciones preventivas. El objetivo declarado es disponer de información continua y actualizada sobre el monumento, junto a los estudios y revisiones que ya se realizan.
La iniciativa está impulsada por la Agencia Digital de Andalucía, el Patronato de la Alhambra y el Generalife, la Universidad de Granada y la empresa Libelium. La Junta la incluye en Spain Living Lab, integrado en RETECH y cofinanciado con fondos NextGeneration.
La conexión entre los sensores y la representación digital reúne en una misma visión los espacios y sus variables, en lugar de mostrar una sucesión de inspecciones y mediciones separadas. En una emergencia, esa integración puede mostrar cómo se mueven los visitantes; en conservación, permite seguir cambios que la institución considera relevantes.
Qué significa la inteligencia artificial
La presentación oficial atribuye a la inteligencia artificial varias tareas: analizar los datos acumulados, detectar patrones anómalos y simular escenarios de deterioro. La Junta encuadra esas funciones en una conservación predictiva, orientada a identificar posibles problemas antes de que aparezcan daños visibles o irreversibles.
En el caso sísmico, la aplicación descrita es más concreta: comparar registros de afluencia con un modelo de evacuación y comunicar si ambos dibujan patrones coincidentes. Ese uso muestra cómo se plantea la herramienta, pero no transforma el simulador en un pronóstico de terremotos.
La Junta relaciona las capacidades comunicadas con el análisis del deterioro y con la simulación de movimientos tectónicos. La institución presenta el sistema como apoyo para estudiar escenarios y organizar información sobre el monumento. La utilidad que pueda tener en cada decisión dependerá de cómo se interpreten esas mediciones y modelos.
Un acceso digital a los espacios cerrados
El mismo proyecto incorpora una vertiente dirigida a los visitantes. La Junta incluye entre sus recreaciones mediante realidad aumentada el Baño de Comares y el Peinador de la Reina, dos espacios habitualmente cerrados al público.
La plataforma contempla también un entorno virtual con recorridos por distintos espacios del conjunto mediante un avatar. A ello se suma un asistente generativo entrenado, según la descripción oficial, con documentación científica, histórica y patrimonial del Patronato.
Son usos distintos, pero conectados por la misma infraestructura: la representación digital del monumento y los datos que la alimentan. El proyecto reúne así monitorización, análisis de emergencias y experiencias digitales para visitantes, tres funciones presentadas por sus promotores.
El episodio sísmico ofrece el ejemplo más inmediato de ese uso. Lo documentado es una comparación entre movimientos registrados y un simulador de evacuación, junto con el resultado que la Junta comunicó. El alcance conocido del sistema está en ese análisis y en las capacidades de conservación descritas; la presentación no lo convierte en una herramienta de predicción sísmica.