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España queda por debajo de la OCDE en las tres competencias
PISA 2025 sitúa a España por debajo de la media de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Las puntuaciones españolas bajan en lectura y matemáticas respecto a 2022, mientras que la media en ciencias permanece aproximadamente estable.
La comparación con la Unión Europea tiene un matiz. España queda significativamente por debajo de la media europea en lectura y matemáticas. En ciencias obtiene cuatro puntos menos, pero la diferencia no es estadísticamente significativa. La distancia numérica no equivale, por tanto, a una diferencia concluyente.
Las puntuaciones y sus cambios
España obtuvo 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. Las medias de la OCDE fueron de 461 puntos en lectura, 463 en matemáticas y 482 en ciencias. Las de la Unión Europea se situaron en 459, 463 y 481 puntos, respectivamente.
La mayor distancia frente a la OCDE aparece en lectura: diez puntos. En matemáticas son seis puntos y en ciencias, cinco. Frente a la UE, la diferencia es de ocho puntos en lectura, seis en matemáticas y cuatro en ciencias. Esta última no alcanza significación estadística, según la nota nacional de la OCDE y la comunicación del Ministerio de Educación.
La comparación con 2022 requiere separar dos indicadores. La nota nacional de la OCDE señala que las puntuaciones españolas fueron inferiores en lectura y matemáticas, mientras que la media científica fue aproximadamente igual. El Ministerio añade que, en ciencias, aumentó el peso del alumnado situado en los niveles bajos y disminuyó el del alumnado en los niveles altos.
La estabilidad de la media científica no significa que la distribución interna de los resultados permaneciera intacta. Una media puede mantenerse mientras cambia la proporción de estudiantes en los distintos niveles de rendimiento. En este caso, la evolución de la puntuación y la de los niveles apuntan a aspectos diferentes del mismo resultado.
PISA evalúa a estudiantes de alrededor de 15 años y mide su capacidad para utilizar conocimientos y habilidades de lectura, matemáticas y ciencias ante problemas y situaciones reales. En España participaron 29.967 estudiantes de 956 centros, una muestra que la OCDE considera representativa de unos 459.800 jóvenes de esa edad. La prueba permite comparar competencias y contexto entre países; sus resultados no describen por sí solos cada aula ni el dominio completo de un currículo escolar.
España comparte el retroceso internacional, pero cae más en dos áreas
La OCDE afirma que 2025 registró sus medias más bajas de la serie en matemáticas y lectura. Entre 2015 y 2025, el promedio de la organización perdió 22 puntos en matemáticas y 28 en lectura. En ciencias, la media internacional no cambió significativamente entre 2022 y 2025, después de una tendencia descendente anterior.
España participa de ese contexto internacional, pero su evolución presenta diferencias. Según la nota nacional de la OCDE, los descensos españoles en lectura y matemáticas entre 2022 y 2025 fueron superiores a los de la media de la organización. En ciencias, la media española permaneció aproximadamente estable, aunque el reparto por niveles empeoró.
La coincidencia de descensos en numerosos sistemas educativos limita una explicación centrada exclusivamente en España, pero no permite establecer por sí sola qué factores pesan más en cada país. PISA registra resultados y asociaciones entre variables; no demuestra que una reforma concreta haya causado la evolución observada.
En su análisis internacional, la OCDE señala como patrones asociados al deterioro las dificultades para mantener la concentración, una menor disposición al esfuerzo y cambios en el clima de aula. También recoge problemas relacionados con las condiciones de aprendizaje. Son observaciones referidas a distintos sistemas y asociaciones estadísticas, no una explicación causal específica del resultado español.
El diagnóstico incluye diferencias de esfuerzo y de contexto
Las puntuaciones medias no agotan la información disponible. La nota nacional de la OCDE recoge que el 68% del alumnado español declara esforzarse más cuando el trabajo se complica, frente al 60% de media de la organización. El dato describe una respuesta declarada ante tareas difíciles, pero no compensa ni invalida las puntuaciones obtenidas en las competencias.
La comunicación del Ministerio sitúa el índice español de perseverancia en 0,26, frente a cero en la OCDE y -0,04 en la UE. Para la pertenencia al centro, ofrece un índice de 0,46, frente a 0,09 y 0,12, respectivamente. Estos indicadores aportan información sobre la relación del alumnado con el aprendizaje y con su centro, pero deben leerse junto a los resultados de las pruebas.
También hay una diferencia en la brecha socioeconómica. En ciencias, la distancia entre el alumnado situado en los cuartiles socioeconómicos superior e inferior fue de 71 puntos en España, frente a 85 puntos de media en la OCDE. La brecha española es más estrecha que la media de la organización, aunque eso no convierte en altos los resultados medios ni permite concluir que las desigualdades estén resueltas.
El contraste entre rendimiento, perseverancia, pertenencia y brecha socioeconómica impide reducir el diagnóstico a una sola cifra. Los resultados muestran un rendimiento inferior al promedio de la OCDE y descensos en lectura y matemáticas, pero también diferencias entre materias y entre indicadores de contexto. No permiten describir de manera uniforme a todo el alumnado ni atribuir el resultado a una única causa.
Qué dejan abiertos los resultados
La OCDE recomienda concentrar los esfuerzos en menos áreas, invertir en el profesorado y dirigir apoyos a los estudiantes y centros que más los necesitan. Son recomendaciones formuladas por el organismo, no una obligación que el informe imponga automáticamente a las administraciones educativas.
Los datos dejan un cuadro desigual. En lectura y matemáticas, España obtiene resultados inferiores a los de 2022 y sus descensos son más acusados que los de la media de la OCDE. En ciencias, la media permanece aproximadamente estable, pero empeora la distribución por niveles. La comparación internacional sitúa el retroceso en un contexto amplio; las diferencias entre materias y la falta de significación estadística en ciencias frente a la UE aconsejan no convertir PISA en una explicación cerrada ni en un diagnóstico único del sistema educativo.