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El índice de precios de consumo (IPC) subió al 4,3 % interanual en agosto de 2026, siete décimas más que en julio, según el dato definitivo del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la tasa más alta desde febrero de 2023. El transporte registró el mayor impulso entre los grupos analizados y alcanzó una tasa anual del 9,5 %.
La evolución fue distinta en otros componentes. La inflación subyacente bajó una décima, hasta el 2,9 %, mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas aceleraron siete décimas, hasta el 2,3 %. El transporte avanzó con fuerza, la subyacente se moderó y la tasa alimentaria aumentó menos.
El transporte eleva la tasa de agosto
La tasa anual del transporte aumentó más de tres puntos, hasta el 9,5 %, su nivel más alto desde agosto de 2022. El INE atribuye principalmente esta evolución al encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales. También influye la comparación: esos productos habían bajado de precio en agosto de 2025, según la explicación del organismo estadístico.
La comparación con el año anterior explica que el aumento de agosto tenga tanto peso en la tasa interanual. El dato no mide solo el nivel actual de los precios, sino su diferencia con los registrados doce meses antes. En este caso, el INE vincula la subida del transporte al contraste entre el encarecimiento de 2026 y el descenso de la misma partida en agosto del año anterior.
El efecto también se observa en la variación mensual. El IPC general avanzó un 0,7 % entre julio y agosto, y el transporte fue el grupo con mayor influencia positiva. Dentro del grupo de vivienda aumentaron asimismo los combustibles líquidos y, en menor medida, la electricidad y el gas.
El 4,3 % es una tasa agregada y no equivale al encarecimiento exacto de la cesta de cada hogar. El IPC se calcula a partir de una cesta representativa de bienes y servicios, con ponderaciones basadas en el gasto de consumo de los hogares. La cifra nacional resume esa estructura de gasto, pero no sustituye el presupuesto concreto de cada familia.
La subyacente baja mientras los alimentos aceleran
La inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados, se situó en el 2,9 %, una décima por debajo de la tasa de julio. Quedó 1,4 puntos por debajo del índice general. La diferencia indica que el índice general avanzó más que los componentes incluidos en la medida subyacente, aunque por sí sola no cuantifica la aportación exacta de cada grupo al 4,3 %.
En agosto, el transporte elevó su tasa y la subyacente descendió. El INE identifica el transporte y, dentro de él, los combustibles y lubricantes como la principal influencia positiva del repunte. La cifra de la subyacente aporta contexto sobre el alcance de esa subida, pero no permite atribuir todo el comportamiento del índice a una sola partida.
Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una tasa anual del 2,3 %, siete décimas más que en julio. El INE atribuye principalmente esta evolución a las frutas y los frutos de cáscara, cuyos precios bajaron menos que en agosto del año anterior.
La tasa alimentaria quedó dos puntos por debajo de la general, pero avanzó en el mismo mes en que la subyacente se moderó. Las tasas del transporte, los alimentos y la subyacente —9,5 %, 2,3 % y 2,9 %, respectivamente— muestran que el repunte del IPC no se trasladó de la misma forma a todos los componentes.
Diferencias entre comunidades autónomas
El aumento tampoco tuvo la misma magnitud en todas las comunidades autónomas. Todas registraron tasas anuales positivas en agosto. Cantabria alcanzó la más alta, con un 5,1 %, y Canarias presentó la más baja, con un 3,8 %.
La distancia de 1,3 puntos entre ambos extremos aporta contexto territorial al 4,3 % nacional. El promedio estatal oculta diferencias entre comunidades, aunque el transporte fue el grupo con mayor influencia positiva en el resultado nacional.
El dato definitivo de agosto confirma el repunte de la inflación general, asociado por el INE principalmente a los combustibles y lubricantes y a la comparación con los precios de agosto de 2025. La subyacente bajó al 2,9 % y los alimentos aceleraron al 2,3 %. La composición del repunte fue desigual entre los principales grupos y territorios.