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El campo afronta el otoño con el gasóleo agrario un 47,9% más caro que un año antes, según la media ponderada publicada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). La ayuda extraordinaria vigente termina el 30 de septiembre y ASAJA, COAG y UPA han anunciado movilizaciones en toda España, todavía sin calendario concreto.
La fecha coincide con semanas de preparación de tierras, siembras, vendimia y recogida del maíz, y con la proximidad de la campaña de la aceituna. El impacto del combustible no es idéntico en todos los cultivos ni territorios, pero las organizaciones han situado el coste del gasóleo en el centro de sus reclamaciones.
La cifra detrás del 47,9%
El informe semanal del MAPA correspondiente al 7 de septiembre de 2026 fija en 1,405 euros por litro la media ponderada con impuestos del gasóleo agrario. El informe de la referencia equivalente de septiembre de 2025 recoge 0,950 euros. La diferencia es de 0,455 euros por litro: 45,5 céntimos, que representan un 47,9% sobre el precio de partida.
La cifra es una media nacional, no una tarifa que paguen por igual todas las explotaciones. En la misma semana, el MAPA registró 1,565 euros por litro en la venta al público y 1,365 en la venta restringida. La media ponderada combina esas referencias y debe leerse como un indicador agregado.
Hay una discrepancia relevante. Un comunicado publicado por ASAJA en nombre de las organizaciones difundió un precio de 1,649 euros por litro para el 7 de septiembre, una cifra que no coincide con la tabla oficial del MAPA. Este artículo utiliza la media ponderada del Ministerio, que es la referencia comparable con el informe de 2025.
ASAJA, COAG y UPA relacionan el encarecimiento del combustible con otros costes de producción, como los fertilizantes y las labores mecanizadas, y sostienen que la presión dificulta mantener la rentabilidad. La documentación disponible recoge esa posición de las organizaciones, pero no cuantifica cuánto de ese aumento podría trasladarse a los precios finales.
Una ayuda con fecha límite
El Real Decreto-ley 18/2026 amplió la ayuda extraordinaria para el gasóleo de uso agrario entre el 1 de julio y el 30 de septiembre de 2026. Su artículo 16 permite calcular una compensación de hasta el 70% de la diferencia entre el precio semanal y el precio de referencia, con un límite de 20 céntimos por litro.
El mecanismo no se aplica como una rebaja general en cada repostaje. La Agencia Tributaria explica que la ayuda se tramita junto con la devolución parcial del impuesto sobre hidrocarburos y que se abona mediante transferencia. Para calcularla, toma como base el gasóleo adquirido en 2025 que da derecho a esa devolución.
Son dos referencias distintas: la ampliación está vigente durante el tercer trimestre de 2026, pero la base de cálculo son las compras de 2025 que cumplen los requisitos fiscales. La Agencia Tributaria señala además que el cálculo no puede efectuarse hasta que termina el periodo subvencionable. Quienes ya habían presentado la solicitud de devolución a 1 de julio no tienen que formular otra petición específica.
Las organizaciones reclaman que el apoyo continúe durante la campaña de otoño-invierno y que la compensación se aplique directamente en el momento del suministro, para evitar que el productor adelante el sobrecoste. La norma citada no contempla una prórroga posterior al 30 de septiembre. EFEAgro informó de que el Gobierno estudiaba nuevas medidas y de que el ministro de Agricultura, Luis Planas, se reuniría con el sector, pero no de una extensión concreta ya aprobada.
Protestas anunciadas, pero sin calendario
El 18 de septiembre, ASAJA, COAG y UPA anunciaron movilizaciones inmediatas en todo el país contra la subida del combustible y el final de la ayuda. En ese momento no habían comunicado las fechas ni los lugares de las protestas.
Además de prolongar el apoyo, ASAJA ha planteado una compensación directa, cambios en la fiscalidad del régimen agrario y la inclusión del sobrecoste del gasóleo en la orden de módulos del IRPF de 2026. Son propuestas de la organización, no medidas aprobadas.
ASAJA calcula que las labores de otoño sobre 22 millones de hectáreas susceptibles de laboreo supondrían al menos 200 millones de euros adicionales de gasto en gasóleo frente a 2025. La estimación parte de un consumo supuesto de 20 litros por hectárea. Aplicada la diferencia oficial de 0,455 euros por litro, esa operación da unos 200,2 millones, pero el resultado depende por completo de la superficie y el consumo utilizados como hipótesis. No describe el gasto real de cada explotación ni constituye una liquidación oficial para todo el sector.
La siembra, primer punto de tensión
La fecha de la ayuda coincide con varias labores agrícolas. Entre septiembre y noviembre coinciden, con diferencias según el territorio y el cultivo, la preparación y siembra de tierras, la vendimia, la recogida del maíz y los trabajos previos a la aceituna. Cada una de esas tareas requiere una combinación distinta de maquinaria, superficie y consumo de combustible.
ASAJA Málaga ha advertido de que la subida del gasóleo, los fertilizantes y otros insumos, junto con precios de venta que a su juicio no compensan los gastos, puede llevar a algunos agricultores a reducir superficies sembradas o dejar parte de sus tierras sin cultivar. La organización provincial reclama prolongar la ayuda y flexibilizar obligaciones vinculadas a la PAC para planificar la próxima campaña.
La advertencia de ASAJA Málaga señala un riesgo empresarial, no una previsión oficial de menor cosecha. Tampoco permite deducir por sí sola un efecto automático sobre el precio de los alimentos. Si el apoyo termina el 30 de septiembre, el sector deberá afrontar las próximas labores con el precio medio oficial ya un 47,9% por encima del de la misma referencia de 2025 y sin una prórroga aprobada en la documentación disponible.