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El regreso, inmueble a inmueble
En Puerto Naos y La Bombilla, volver no depende de una fecha única para todo el núcleo. El Cabildo de La Palma autoriza el acceso a viviendas y locales concretos tras revisar las mediciones de dióxido de carbono, mientras mantiene la vigilancia con sensores y siguen existiendo zonas restringidas. La apertura avanza de forma localizada y convive con espacios donde todavía no se permite el uso ordinario.
La erupción del Tajogaite comenzó el 19 de septiembre de 2021 y terminó el 13 de diciembre, tras 85 días y ocho horas, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN). La lava sepultó viviendas e infraestructuras y la emergencia obligó a evacuar a más de 7.000 personas, de acuerdo con el balance del IGN y la síntesis de RTVE.
Las autorizaciones recientes muestran cómo se aplica ese criterio. El Cabildo ha comunicado nuevos permisos para viviendas y un local en Puerto Naos y para viviendas en La Bombilla, siempre bajo controles y seguimiento de los sensores. La Agencia EFE describe el mismo esquema: los retornos dependen de la monitorización continua de los niveles de CO₂.
La cronología de Playa Chica requiere mantener dos referencias. El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática anunció oficialmente la reapertura el 7 de agosto de 2026 y la vinculó a criterios técnicos y científicos de seguridad. Cadena SER informó el 29 de julio de que la reducción de la zona restringida ya permitía utilizar la playa. La nota ministerial y la información periodística describen una reapertura cuya secuencia no queda expresada del mismo modo en ambas fuentes.
Parte de la actividad económica también ha vuelto. EFE describió durante el verano más visitantes, negocios abiertos y eventos, pero señaló que algunos alojamientos seguían cerrados y que Puerto Naos no había recuperado por completo su actividad habitual. La apertura de un espacio o de un negocio no equivale, en este caso, a la recuperación completa del núcleo.
La vivienda sigue pendiente
El problema residencial se mide en tiempo de espera. RTVE presenta la vivienda como una de las principales deudas de la recuperación y documenta que siguen ocupadas viviendas modulares y prefabricadas de madera. RNE también informa de familias que continúan alojadas en este tipo de viviendas. Los dos medios describen una situación todavía provisional, aunque sus recuentos no son idénticos y no permiten fijar aquí un total único.
La normativa canaria mantiene ayudas al alquiler para personas cuya vivienda fue destruida, quedó inhabitable o está afectada por los gases. La resolución permite prolongarlas mientras se reconstruye la vivienda o hasta que la familia disponga de otra. Esa continuidad administrativa muestra que todavía hay hogares para los que el regreso a una vivienda estable no se ha producido.
RTVE atribuye parte de las dificultades a la escasez de suelo y de oferta residencial, al aumento del coste de los materiales y a la falta de albañiles y otros profesionales. Son obstáculos que afectan al ritmo de la reconstrucción y ayudan a explicar por qué los avances visibles en infraestructuras no tienen el mismo calendario que la vuelta de las familias.
Las fuentes también informan de obras en marcha. RTVE informa de avances en la carretera LP-2 y Cadena SER describe progresos en infraestructuras y servicios. Esos avances conviven con viviendas provisionales y con permisos de acceso que todavía dependen de mediciones concretas. El estado de una carretera, un servicio o una zona pública no resume por sí solo la situación residencial.
Qué aporta la vigilancia científica
La gestión de los regresos se apoya en mediciones actuales, pero la erupción también ha dejado nuevas investigaciones sobre el subsuelo. Un estudio publicado en 2026 en *Journal of Geophysical Research: Solid Earth* aplicó tomografía sísmica repetida para analizar la intrusión de magma durante la erupción de 2021. Según el propio artículo, el trabajo sitúa una zona de almacenamiento magmático por debajo de los ocho kilómetros y describe una vía de ascenso que pasó de entre seis y siete kilómetros de profundidad a unos tres kilómetros.
El estudio reconstruye cambios del sistema magmático durante aquella erupción. Su objeto es explicar lo ocurrido en 2021 y debe leerse junto con la vigilancia que se aplica hoy sobre el terreno: una investigación sobre el subsuelo y una autorización de acceso responden a preguntas distintas.
El Instituto Geológico y Minero de España (IGME) ha difundido otro trabajo que identifica más de 100 centros de emisión secundarios, algunos alejados del cono principal. El instituto sostiene que esos puntos deben incorporarse a los escenarios de peligrosidad y propone extender la observación mediante trabajo de campo, seguimiento de gases, drones, teledetección y mapas de riesgo actualizables.
Esa recomendación amplía el foco de la vigilancia hacia zonas distales. Según EFE, el IGN también ha reforzado después de Tajogaite sus redes de observación, el análisis automatizado, la modelización y las líneas de trabajo sobre deformaciones y gases. La agencia atribuye además al instituto un catálogo sísmico más completo y estudios detallados sobre la migración de los terremotos y la evolución del sistema magmático.
Una recuperación con ritmos distintos
Cinco años después, las fuentes describen avances y límites concretos: hay autorizaciones condicionadas por CO₂, una playa cuya reapertura aparece fechada de forma distinta según la fuente, negocios que han vuelto y alojamientos que siguen cerrados, viviendas provisionales y obras en ejecución.
La recuperación no se expresa en un único calendario. En Puerto Naos y La Bombilla, el acceso se decide espacio por espacio y con vigilancia continua. Para las familias que aún dependen de una solución provisional, el plazo lo marcan la vivienda disponible y las obras pendientes. La reconstrucción avanza, pero sus efectos no llegan al mismo tiempo a todos los lugares ni a todas las personas.